Las memorias de Ibn Amir Hastam


Confieso, hermano, que he vivido muchas vidas antes de ésta. La segunda empezó una tarde fría de comienzos de primavera, durante la cacería. No recuerdo los detalles, pero la bestia escapó al cerco y me desgarró en un momento. Ni siquiera lo sentí. Hace un segundo era todavía el hambriento cazador y al instante mi espíritu se marchaba huyendo a saltos entre los riscos, evitando las lanzas que silbaban a mis flancos.

Que puedo contar que no se imaginen. Fui rey de mi territorio, luché por defenderlo y vi a muchos de mis cachorros partir en busca de su destino. Escapé a los cazadores y, buen conocedor de todas sus añagazas, burlé a la muerte durante años. Pero ella no respeta nada y me estaba comiendo por dentro con paciencia. Un día de otoño, tras abrevar en la orilla del gran lago, comprendí que había llegado el final y comprendí también que eran los restos de mi antiguo razonamiento humano los que me permitían atisbarlo. Como bestia me habría dejado ir, echado en una ladera, para entrar otra vez en la tierra y ser de nuevo la nada de la que vine. Pero era consciente de mi final y sentía dolor.

Sin embargo, el hambre fue mi aliada y gracias a ella seguí con vida. Llegué hasta el pie de un árbol y sentí mi espíritu pasar al pájaro carroñero que vino a picarme, justo antes de que el último hálito de consciencia me abandonara.

Desde entonces han sido incontables los crepúsculos. Me arrastré como serpiente y trabajé la tierra de sol a sol como pobre toro castrado, viví en el mundo ciego de los topos y navegué los océanos un sinnúmero de años como ballena. Volví a un cuerpo humano gracias a aquel sabio persa que mutiló mi cuerpo perfecto de hurón para aprender anatomía animal.

Ya me había olvidado de que el cerebro humano es mucho más capaz, pero me resulta imposible seguir acumulando conciencias. Solo me duele no haber averiguado en todos estos miles de años si hay más como yo. Esta vez me aseguraré de que ningún ser vivo esté cerca en el momento final y por fin me podré diluir con la nada, con el todo.

En Damasco, año 321 de la huida del Profeta.

Ibn Amir Hastam

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s