Jurassic World: símbolos y significados

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Aviso: secuela jurásica

Ayer por la noche echaron por la primera cadena la peli Jurassic World, por lo que recupero aquí el trabajo de análisis de símbolos y significados que hice para Área Subliminal hace cosa de dos años. Se trata de la secuela de la trilogía Jurassic Park, que tanto éxito tuvo hace ya veinte años. Estamos otra vez en la misma isla Nublar, de Costa Rica, y tenemos a una gran corporación que ha retomado el viejo proyecto y ha puesto en marcha un zoológico de dinosaurios, un parque temático en el que se han revivido dinosaurios de todas clases a base de ingeniería genética. Entre veinte y treinta mil turistas visitan diariamente las instalaciones y pasean entre dinosaurios herbívoros, mientras a los carnívoros se les mantiene en recintos cerrados para que no se zampen al personal. La explotación comercial del parque da buenos resultados, pero el ansia de novedad del visitante medio, consumista y dominguero hasta la hez, hace que para satisfacer esta demanda el departamento de i+d de la gran corporación se embarque en aventuras de dudosa moralidad, como la creación de un súper-dinosaurio de laboratorio: el indominus rex. Pero la pasta es la pasta y la moralidad es: ¿Qué es la moralidad?

La infancia abandonada a su suerte

Jurassic World: infografía sobre significados ocultos
Jurassic World: infografía sobre significados ocultos

La cinta arranca con el punto de vista de un niño que puede rondar los 12 años, Gray, y que viaja junto a su hermano mayor, Zack, para visitar el parque, del que su tía, Claire, es directora general. Pronto nos enteramos de que el chaval, que está fascinado con los dinosaurios, se siente solo y abandonado. Ha averiguado que sus padres se están divorciando; su tía no pasa tiempo con él en el parque dinosáuirco, y su hermano, del que su propia madre dice que se porta muy mal con él cuando están solos, le advierte que dentro de dos años él se irá de casa y que por lo demás, vengan días y vayan ollas. El mundo moderno está formidablemente dotado para tenernos entretenidos, y para tentarnos con cosas inútiles de usar y tirar mientras se olvida de lo básico: el amor. El hermano mayor le quita hierro al divorcio paterno e intenta centrar la atención del pequeño en los beneficios materiales que puede obtener de la debacle familiar: “tendrás dos cumpleaños”, “dos regalos”, le dice a Gray, el pequeño, cuyas necesidades son más bien espirituales: cariño y atención: «yo no quiero dos regalos».

Un mundo sin auténtico lado femenino

El verdadero corazón de la película está en la ausencia de un personaje femenino que sea femenino. Parece que la madre quiere a los niños, pero los despacha solos en un vuelo de avión al otro hemisferio, mientras vemos que su jefe la presiona mucho en el trabajo. Por otro lado, Claire, la tía y directora general del parque, es una mujer bella, pero desprovista de femineidad y con los circuitos del afecto en estado de cortocircuito; es casi un robot trabajador perfecto que no sabe la edad de sus sobrinos y que, absorta en sus labores de gestión del parque, ha dejado su cuidado a una nany inglesa, que ya se sabe que las nannies inglesas son las mejores nannies del mundo. Pero ni la nannie ni Claire tienen ni idea de que los niños necesitan amor y cuidados, no palomitas y videojuegos. Sobre todo el menor, Gray, necesita urgentemente el cariño y la atención desinteresada de una madre. Hay un corazón limpio en este chaval que no juega a videojuegos, ni quiere dobles regalos, ni come tarta, ni bebe Coca Cola; hay un alma pura que está fascinada por el saber y que lo mira todo con ganas de aprender, de entender, de interactuar con el mundo natural a través de los dinosaurios. Su inocencia será lo que salve a la película del naufragio. Pero Claire no tiene apagadas solo las cualidades cuidadoras de su lado femenino, sino también las seductoras. Salió una vez con el héroe, Owen, y la cita fue un fracaso porque ella pretendía «gestionarla» con una lista de tareas que se había preparado al efecto.

El dominio de las corporaciones

Claire porta vestido blanco y pelo rojo durante toda la película, colores elementales que muestran su nivel de conciencia básico. Y su reflejo en el mundo animalizado del parque es el ejemplar del nuevo dinosaurio genéticamente diseñado, la indominus rex, que también es una hembra blanca que desconoce completamente su lado femenino y que, lejos de cuidar o amar, ya cuenta en su currículum con el asesinato de su propio hermano de camada. Poco a poco, nos vamos enterando de que la corporación que controla realmente al departamento de ingeniería genética del parque no es la del dueño potentado ultrabillonario de aspecto hindú, sino la de un complejo de empresas de “defensa”, o sea de corporaciones privadas de mercenarios «americanos» que, infiltradas en ese departamento, esperan convertir a los dinosaurios carnívoros, no en atracciones de feria, sino en efectivos del ejército, para facilitar operaciones como la de «Afganistán», que se cita un par de veces en la película. Por eso indominus es una bestia asesina mejorada con material genético de varias especies depredadoras. Es inteligente y fría: una máquina de matar que, incluso entre los propios animales, que son solo instinto, ya se puede ver como una psicópata. Cuando escapa de su recinto se libera en el mundo natural del parque todo lo contrario a lo que cabría esperar de una hembra, nada de amor, nada de protección, nada de cuidado; indominus mata a todo lo que se encuentra. Los daños colaterales para ella son una risa, porque todo lo que vive es su objetivo.

Reestablecer el equilibrio

Una vez desatado el caos en las instalaciones del parque, el primer intento de restablecimiento del orden corre a cargo del héroe, Owen, que en estrategia masculina típica se lanza a neutralizar a indominus con su moto Triumph y su batallón de amiguetes velociraptores. Pero la estrategia de acción del dino-vaquero fracasa y Claire, que ya ha comprendido el problema, ha comenzado su iniciación en lo femenino al acompañar a un diplodocus en su agonía. Ahora sabe que la solución pasa por eliminar a indominus: la violencia injusta debe encontrar la respuesta de la fuerza justa, pero primero, tanto ella, como el mundo de la isla Nublar, deben recuperar la parte femenina que está ausente, o sea, la acción contra indominus debe canalizarse, no a lo bestia, como pretendía el héroe Owen, sino a través del cariño, del sagrado femenino que asegure que esa acción ha contemplado antes que se debe evitar cualquier daño a un ser sensible. Indominus debe morir, y Claire tiene que dejar de ser un autómata virilizado. Tendrá que liberar a las fuerzas imparables de la naturaleza del recinto dónde están encerradas y olvidadas hasta el punto de que casi no se había mencionado en la película hasta ese momento. Claire liberará al gran tiranosaurio rex que, con ayuda del acuático mosasaurio, eliminarán a indominus. Causa-efecto es la verdad inapelable del universo: el que la hace, la termina pagando; el que la permite la termina sufriendo, aunque a veces las consecuencias tarden en manifestarse y al hombre le cueste establecer la relación, el equilibrio llega. Claire aceptará la oferta de Owen para renovar su relación de pareja y sus sobrinos serán devueltos a sus padres sanos y salvos, como lo habría hecho una madre protectora.

Consumismo, entretenimiento, guerra y confusión

Como en las anteriores entregas de la trilogía, abunda la exhibición de marcas comerciales, que supongo que deben aportar su parte al presupuesto de producción y que parece que andan desesperadas por crear desde bien pronto la adhesión a la marca en el consumidor: Triumph, Samsung, Starbucks, Coca Cola, Mercedes. Uno de los controladores del sistema hace incluso una broma sobre hipotéticos patrocinadores de nuevos dinosaurios genéticamente modificados: ¿Por qué no un Pepsisaurio? ¡Ma quala idea!

En fin, esto es Jurassic World, amigos: un mundo consumista, confundido y ansioso de diversión, con los niños desatendidos y dejados en las manos del sector del entretenimiento, con los padres absortos en sus trabajos por las mañanas, y en sus divorcios por las tardes, con las mujeres muy trabajadoras, pero poco cuidadoras y menos amantes, con las corporaciones de defensa malmetiendo, infliltrando y corrompiéndolo todo para conseguir nuevas armas que permitan a quien los controla echarle la zarpa a los recursos menguantes de nuestro castigado planeta a base de guerras preventivas, curativas o inventadas, y con la ley del dinero, la propaganda, la publicidad y las marcas gobernando el panorama global para que estemos hinchados a consumir y a derrochar justo hasta la víspera de que todo se derrumbe. ¿Realmente estuve viendo Jurassic World o un documental sobre la crisis financiera y la guerra contra el terror? Sí, claro. Y ya se va anunciando una segunda parte. Una cosa buena: en la aventura conjunta, los dos hermanos se prometen amistad y protección de por vida. Eso debería contar, y cuenta.

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Lovecraft y el libro que vuelve loco

La llamada de Cthulhu

Soñé con un patio abandonado, tupido de hiedra y helechos.

Allí, junto a un pozo decrépito que exhalaba ponzoña vaporosa

Estaba la recóndita entrada a una misteriosa y olvidada cripta.

Rota la herrumbrosa cerraja, sentí un frío sopor bajo la bóveda;

Y en el sueño dentro del sueño, me fue revelada la verdad secreta.

Hay espesuras impenetrables que nunca vieron la luz,

Y bosques de árboles huesudos con sombra cimbreante

Que atesoran un saber primigenio, cósmico y terrible.

Hay huecos donde el mal se demora en las penumbras

Y allí, olvidado, crece y se hace fuerte durante eones.

Hay engendros de alas membranosas y cabeza tentacular

Que vinieron de los abismos insondables del espacio y del tiempo

Y cruzaron los pliegues dimensionales de los perros de Tíndalos.

Ahora se ocultan, traman, y murmuran arcanos en lenguas muertas,

Mientras labran rocas vetustas con jeroglíficos y relieves blasfemos.

Desperté del segundo sueño y busqué pruebas de inmortales anfibios

De cifras ignotas, para aprender que solo la Luna fue testigo mudo

De lo que siempre debió permanecer hundido y sepultado

De lo viscoso, de lo hediondo, de lo que sisea en las sepulturas

De lo que aún sigue rindiendo culto y tributo al Gran Cthulhu

Desperté del primer sueño y todo pareció imaginación delirante,

Cuentos utópicos que hablan de atmósferas pantanosas y arcaicas,

Donde habita lo innombrable venido del espacio exterior,

Rimas sobre aguas estancadas que tapan la perversidad esencial

Desvaríos de carcamales consumidos por el alcohol y la demencia.

Me tranquilizó esta idea mientras me incorporaba con cuidado

Rayos de sol, café azucarado y lumbago me confirmaron que desperté,

Que salí otra vez de los niveles del laberinto onírico de quimera y disparate

Un día mas, mi mano temblorosa añadirá un párrafo sacrílego y lunático

Al libro que vuelve loco. No sé mi edad, ni mi procedencia, ni mi nombre.

En el sanatorio todos me llaman Abdul Alhazred.

Homenaje a H.P. Lovecraft

Lovecraft, por Eloy Caballero
Lovecraft, por Eloy Caballero

Viento fresco de septiembre

Viento de septiembre

Bufa el viento fresco de septiembre, como Eolo con tosferina,

Y trae ecos de obras paradas y oficinas cerradas que se desperezan.

Crujen manzanas, granadas y uvas, y matean su brillo estival,

Mientras las aves trinan de alivio al verse libres del agosto riguroso.

Son aires limpios que penetran en las honduras del alma

Y desempolvan los mamotretos y los tratados de lo esencial.

Pero ¡ea!: que ya el cuerpo y la mente nos reclaman con urgencia

Para que nos zambullamos pronto en mil trabajos, atascos y hábitos

Empapémonos, sí, pero recordemos que nada de estas mandangas diarias

Importará un pimiento al alma cuando se vea en la hora final

Ni aunque seas de esos que delira con la inmortalidad de las estatuas

Ni aunque ya veas tus apellidos en la placa de un callejón

Para el alma, que es atemporal, la vida material es un sueño

Y todo el ruido y el desbarajuste de una existencia, aunque larga

Le parecerán en esa hora que antecede a la partida definitiva

como el despertar legañoso y torpe de un letargo más bien breve.

El pasado es un registro vacilante de sombras y ecos en latín.

El futuro es una hoja de ruta falsa que no lleva a ningún sitio.

Los tordos son pájaros cansinos que se comen las aceitunas.

Y la vida es un sueño lúcido que se renueva en septiembre.

Comportamientos poco ejemplares

No se puede huir de la realidad

No me escandaliza que haya quien está dispuesto a malvivir por unas monedas antes que trabajar por un salario; no me parece que eso debiera cambiarse obligándole a trabajar por decreto. Desde la izquierda se dirá que la culpa es de la sociedad, que está obligada a darle vivienda amplia, trabajo motivante y hasta entretenimiento imaginativo y gratuito, o sea lo que hoy serían películas de zombis. Desde la derecha se dirá que la culpa es suya por no esforzarse más para salir de ese “pozo” y contribuir a construir esa sociedad en la que vive. Pero…¿Y qué pasa si él mismo ha decidido que su contribución a la sociedad, supongamos que sin delinquir ni hacer el mal, va a ser la de malvivir por unas monedas, comer de las sobras a diario y del plato común en las fiestas, silbar “Con todas las muchachas soy tremendo” y disfrutar del sol de la mañana sin preocuparse de más? Es muy fuerte esto que digo y algunos pensaréis que no hay gente así, pero la hay. Y yo digo que en nuestra realidad es normal que la haya. ¿Por qué? Las respuestas al final.

Corrupción en Mayami, digo en España. ¡Ah! ¡Oh! ¡Vaya lacra! Lamentable ¿Cómo puede haber tanto corrupto? Pues hay tanto corrupto porque hay mucha más gente honrada y siempre habrá tanto corrupto, porque el porcentaje de gente que opta por el mal, consciente o inconscientemente, se va a mantener más o menos estable durante los próximos dos o tres mil años. Y es normal que sea así. Y si les parece que en España hay mucho corrupto y creen que en otros países no, eso es porque no se han preocupado de informarse de lo que pasa en otros avanzadísimos países en los que las cosas se llevan, por cultura y por experiencia, de forma más discreta. Allí, como aquí o quizás más, los sobres llegan todos los meses a las manos apropiadas, alquilan voluntades, ponen las convicciones en remojo, allanan cerros y rellenan baches. Pero allí nadie dice ni pío, y el que se mueve, no es que no salga en la foto, es que lo borran con fotochops. Así de simple. Pero es que es ley de vida que haya ladrones en todos los ámbitos de nuestra realidad matricial, y si no fuera así viviríamos en otro tipo de realidad. ¿Por qué? Las respuestas ahora.

¿Comportamientos poco ejemplares? El mundo nos ofrece ejemplos de todo el abanico de comportamientos y actitudes vitales, desde el honrado hasta el ladrón, desde el vago hasta el trabajador. Entre tanto, muchos siguen proponiendo que deberíamos crear una sociedad perfecta donde solo existiera la bondad dirigida desde arriba, a base de fuerza, control mental o drogas si fuera necesario. Pero eso sería como quedarnos solamente con un ribete del abanico y fingir que todavía da aire. Eso sería como pretender que el blanco puede existir sin el negro o la luz sin la oscuridad. Eso sería como decir que el último habitante de la Tierra, cuando llegue el apocalipsis, será una persona alta. Existe el alto porque existe el bajo, el blanco porque existe el negro y la luz porque existe la oscuridad. Se deben soporte mutuo y ningún extremo puede sostenerse sin el opuesto y sin toda la gama de tonos intermedios que los une.

Si la realidad no fuera abanicada, no daría aire. Si el Creador hubiera querido una dictadura perfecta con reparto equitativo de bienes, nos habría dado un mundo ideal de luz y bondad sin opuestos. Pero tan ideal sería ese mundo que ni siquiera podríamos experimentar esa luz y esa bondad pues: ¿como se puede valorar la salud sin haber visto ni sufrido la enfermedad? Por eso, en lugar de encontrarnos de golpe en un cielo obligatorio donde, por definición, no puede pasar nada, aparecemos en este mundo de oportunidades y opciones donde la “parranda” no cesa. Y es nuestra responsabilidad personal decidir si optamos por el bien o por el mal. Por eso, no lamentes el día en que alguien te ofreció un sobre con dinero; agradece que se te haya presentado esa oportunidad que te permitirá definirte, a nivel experimental, no ya en teoría, como bueno o como malo. Ya no es que estés en una conversación de barra con amiguetes y sueltes: “pues si me ofrecieran un sobre yo no lo cogería”. Ahora te lo están ofreciendo. ¿Lo coges o no? Cuando hablabas en el bar no estabas haciendo más que surcos en el aire. Pero ahora con tu decisión real ante la experiencia real haces el mundo un poco más bueno o un poco más malo. No vayas luego y eches la culpa a Franco, a los Rosschail o a Simón Bolívar.

Esta realidad espacio-temporal puede ser una oportunidad que el Creador nos ha dado para experimentar. Y esa experiencia requiere un marco físico de dualidad comparativa graduada, de modo que, una vez desarrollada la conciencia, somos nosotros los que elegimos en primera e intransferible persona: bien o mal, luz u oscuridad, cojo el sobre o no, incluso soy yo el que ofrece el sobre o no. Aquellos que tienen como meta la dictadura perfecta deberían hacérselo mirar porque nos llevaría a un abanico con un solo ribete, es decir a un abanico que no da aire. Hay que elegir entre varias oportunidades. No nos podemos escapar de elegir. Incluso cuando no hacemos nada estamos eligiendo no actuar y eso tiene consecuencias.

En cualquier caso, ya hubo en nuestra historia moral un ser iluminado que nos marcó el camino a una sociedad que podría llamarse el cielo en la Tierra y que no tendría nada de dictadura perfecta porque estaría compuesta por individuos radicalmente libres que habrían optado por el amor. Este ser fue Jesús, y su mensaje, que se empezó a tergiversar desde el primer momento, contiene todos los secretos que nos llevarían a un mundo regido por el amor, a un mundo que permitiría la disfrutar la experiencia con el mínimo dolor posible: ama al prójimo como a ti mismo. Este mensaje parece simple y fácil de poner en práctica para cualquier adulto con una conciencia a nivel básico, pero lleva tal carga de responsabilidad personal que, después de dos milenios sigue siendo inabordable para el ser humano medio, ni te cuento ya para, como se suele decir, el españolito de a pie. Al que se le ocurra coger su cruz, lo primero es ponerlo a caer de un burro, de tonto p’arriba, luego encerrarlo por loco, y luego ya si eso, después de bien muerto y enterrado, se puede decir que era un santo.

Porque claro, el desarrollo de la conciencia es escaso en un marco en el que se nos educa en el miedo desde parvulitos, se nos transmite que el amor al prójimo es debilidad y tontuna, y se nos obsesiona con la inteligencia, la supervivencia y la acumulación de recursos. Por eso ocurre que cuando la gente se ama mucho a sí misma, suele despreciar al prójimo, porque es un tonto fracasado que se ha ganado estar donde está y en el fondo es un competidor real por esos recursos de los que solo se merece las migajas, y gracias. Y al revés, aquellos que aman mucho al prójimo se suelen despreciar a sí mismos pues la culpabilidad por los pecados originales y por la debilidad y la tontuna asumidas les roe las entrañas. Los dos pecados son igual de malos, aunque parezca que uno tiene, a corto plazo, más ventajas materiales que el otro. Por eso el ser humano lleva dos mil años dando rodeos para evitar ponerse frente a la responsabilidad que el Creador le ha ofrecido: dos mil años trasladando esa responsabilidad personal de la elección entre el bien y el mal a unas supuestas jerarquías que ya nos dicen lo que hay que hacer y que, preferiblemente, ya nos lo darán todo mascado desde arriba: iglesias, partidos, gobiernos, buenhés, onus, otans, etc. Este es el ser humano de hoy: asustado, ignorante, apático y falazmente encasillado en su bando: izquierda/derecha, vegano/carnívoro, animalista/taurino, madrí/barsa y así nos las den todas. Apuntarse a cualquier credo ya manufacturado antes que pensar por uno mismo y decidir.

En el camino de la conciencia, el ser humano es un recién nacido tecnológicamente súper dotado. Hay muchos grandes males por llegar que harán que los grandes males del pasado parezcan despedidas de soltero subidas de tono. Nos seguiremos empeñando durante siglos en que tal o cual partido, tal o cual religión, tal o cual imperio nos va dar el mundo ideal. Todo para evitar aprender a amarnos a nosotros mismos en primer lugar y, una vez bien empapados de esto, a amar al prójimo de la misma e irrevocable manera. Todo para evitar ponernos delante del espejo y aceptar que la responsabilidad de lo que pasa en la matrix de esta realidad es el agregado de las responsabilidades individuales de lo que hacemos cada día cada uno de nosotros. Yo no he sido, nos decimos. Pero resulta que sí, que he sido yo. No hay manera de escaparse de la elección. No hay sitio donde esconderse. Eligiendo o no eligiendo, el mundo vamos haciendo.

Universo analógico o digital

Universo analogico o digital ilustracion

Una de las discusiones de más largo recorrido en la historia de la física es la que se refiere a la naturaleza esencial del tejido de la realidad, del universo, del espacio-tiempo, o sea, la dicotomía continuo/discreto. La impresión general entre los mejor informados es que como la física moderna se ha desarrollado con una formulación matemática, sobre todo el cálculo diferencial e integral, que supone entidades continuas (magnitudes representadas por funciones continuas), lo lógico es que la naturaleza de la realidad sea igual que la de las funciones que la representan con tanto éxito en la predicción de todo tipo de experimentos, o sea, continua. La teoría de la gravedad de Newton, que sigue permitiendo a fecha de hoy enviar sondas espaciales a millones de kilómetros de distancia con errores despreciables, o la relatividad de Einstein que permite el uso de sistemas de posicionamiento con errores despreciables, e incluso gran parte de la formulación matemática de la mecánica cuántica están desarrolladas mediante entidades matemáticas continuas.

Sin embargo ya Max Planck, hace cien años, tuvo que hacer la hipótesis de que la energía se transmitía por paquetes, es decir de forma discreta, para evitar la aparición de términos infinitos en su estudio de la radiación de un cuerpo negro. A partir de la constante de Planck y de su suposición de que todos los procesos energéticos pueden verse como la adición de estados discretos, surgen los números de Planck para el espacio y el tiempo. Por lo que yo tengo entendido, no se puede deducir de esto que el universo esté pixelado con bloques del tamaño de las unidades de Planck. Son unidades cómodas para operar con las ecuaciones cuánticas, pero son tan diminutas que resultan inalcanzables a la capacidad de observación de los mejores instrumentos de hoy y del futuro a largo plazo. Muchos resultados teóricos de la mecánica cuántica parecen apuntar sospechosamente a una falta de continuidad en las microescalas del tejido del universo, pero no la confirman con la certeza deseada. Lo que sí quedó claro después del teorema de Bell es que el concepto de realismo local, tal y como se entiende en física clásica, no aplica a la mecánica cuántica y esto ya da que pensar.

Estamos en agosto de 2017 y el debate continuo/discreto aplicado a las escalas pequeñas de la realidad sigue abierto. Además, este debate lleva dentro de sí varias discusiones complementarias y muy relacionadas, a las que en mi libro yo me he referido como las luchas del tiempo. Entre esas controversias está la que se refiere a las grandes escalas y que podría llamarse la controversia infinito/finito. Veamos: la lógica apunta a que un universo continuo, o analógico en lo pequeño, debería ser infinito a gran escala (y no digo ilimitado, como podría ser un universo tipo circunferencia en 1D, digo claramente infinito), pues si no hay partes simples en lo pequeño, tampoco debería haberlas en lo mediano ni en lo grande. De igual manera lo discreto o compuesto por partes simples, no puede adicionarse infinitamente para lograr un infinito real, pues ahí nunca llegaríamos porque siempre habría una parte más que adicionar. Esto es así, y los pimientos son asaos, aunque la aritmética nos permita abstraer infinitos virtuales como una serie de números en la que siempre hay uno después del último que hemos escrito.

Lo que sí es erróneo es pensar que el debate continuo/discreto fue iniciado por Planck o por la mecánica cuántica. Se trata de una rica controversia que tras encenderse ya con los presocráticos, avivarse con los clásicos, y reanimarse en la era de la revolución científica, con las famosas disputas epistolares entre Newton y Leibniz, parece tener combustible para largo. La línea de los que apoyaban un universo discreto se puede trazar hasta Parménides y fue heredada después por Aristóteles, quien razonó que el espacio no podía ser infinito, puesto que entonces podría ser llenado por un cuerpo infinito, de tamaño y masa infinitos, lo cual era absurdo. La otra línea arranca de Heráclito y pasa por Platón y por Newton para llegar a Einstein, que siempre creyó en un espacio-tiempo continuo, o analógico, a nivel fundamental y concluyó que las extravagancias de la mecánica cuántica, como la “misteriosa acción a distancia” del entrelazamiento, demostraban que era una descripción incompleta del universo y que había variables ocultas aún por descubrir.

Sin embargo hay ciertas inconsistencias en las posturas de estos sabios, que hasta Einstein siempre parecen contemplar al espacio y al tiempo como entes heterogeneos y distintos. Si Platón y Newton pensaban en una realidad continua, no derivaban de eso la infinitud del espacio, ni tenían problema en concebir un principio para el tiempo. Platón se había cuidado incluso de definir al tiempo como una especie de copia “móvil” de la eternidad. En el otro lado las cosas tampoco eran completamente coherentes. Aristóteles pensaba en un espacio finito y discreto, sin embargo concebía un tiempo sin principio ni fin, es decir, más o menos eterno o infinito. Pero si algo parece estar claro a estas alturas de la historia científica es que, sea como sea el fondo de la realidad, será igual para el espacio y para el tiempo, pues dado que a las escalas de la relatividad ambas entidades se consideran una sola llamada espacio-tiempo, y dado que todos los experimentos relativistas han resultado y siguen resultando confirmaciones de la teoría con un grandísimo nivel de precisión, no tiene sentido pensar que a ninguna otra escala ambas entidades se separen hasta el punto de tener hechuras elementales distintas, pongamos por caso un espacio continuo y un tiempo discreto. En resumen: si el espacio resulta ser continuo a escalas elementales, parece claro que será infinito a escalas globales y eso implica que el tiempo será también continuo y eterno. Y al contrario, un espacio discreto implica finitud (aunque sea exenta de límites) y va acompañado de un tiempo discreto y caduco.

Hablando del tiempo en particular, en mi libro La historia oculta del tiempo, me ocupo de los razonamientos lógicos que resultan de considerar la continuidad a nivel fundamental, que llevan a la conclusión de que la propia noción de movimiento o proceso se desmorona. La continuidad absoluta no se opone al desencadenamiento de procesos, pero se trata de procesos infinitos en los que realmente “no pasa nada” en ningún sitio del espacio. Para que haya cambios reales en localizaciones concretas se necesitan estados discretos entre los que saltar. Entre medias de esos estados discretos queda aquello que podríamos llamar la nada, o sea, lo que no es, que junto a lo que es, forma el todo. Pero esto ya son palabras mayores y poco “físicas”. Habrá que ver si las nuevas ideas sobre el universo holográfico y las atrevidas, pero cada vez más apoyadas ideas sobre universo simulado, arrojan alguna luz sobre esta discusión. Mientras tanto, yo me inclino por el equipo de Parménides, Aristóteles y Leibniz: espacio-tiempo discreto y finito, aunque ilimitado. Pero si quieres conocer bien los argumentos de ambas partes y decidir por ti mismo, te recomiendo la lectura de mi libro.

Libro La historia oculta del tiempo

Mi único ovni

Mi unico ovni FS

Estuvimos escardando las pipas y llegó el crepúsculo cuando todavía nos faltaba una longuera, así que mi padre decidió alargar un poco la jornada para rematar y no tener que volver aposta otro día. Cuando plegamos y subimos al coche para volver al lugar, ya no quedaban tonos naranjas por poniente. Como yo era el más pequeño, me tocó el asiento de atrás y al empezar la marcha noté a través de la luna trasera la enorme luminaria, un poco por encima del horizonte. Quien no haya estado en el campo en una noche cerrada no se hará una idea de la enorme sensación de alarma que parece tomar al cuerpo por asalto. Se ve que llevamos grabada a fuego la programación de supervivencia y las señales de potenciales peligros incontrolados son ubicuas. Cualquier cosa puede aparecer desde cualquier sitio y no te enteras hasta que la tienes encima. En mi tierra el campo es abierto, con pocos árboles, y la sensación se multiplica por agorafobia.

Lo curioso de aquella luz es que parecía perseguir al coche. Se movía con las lomas y las curvas del camino y en el asiento de atrás se me empezó a encoger el estómago mientras daba por sentado que un ovni nos acechaba. Hablamos, quizás, de 1977, y de un niño de poco más de diez años sentado en el asiento de atrás de un coche. Delante conduce mi padre y en el asiento de al lado está mi hermano, cinco años mayor que yo. Desde su punto de vista el ovni no es visible. Ambos están, supongo, concentrados en el pequeño trecho que alumbran los faros y en que el coche no embarranque en una cuneta o se deje el cárter en uno de los numerosos baches del camino, lo cual a estas horas y en estas soledades sería ya la caraba.

Coronamos la loma tras la cual se ven las luces del lugar, pero yo no me tranquilizo porque el ovni sigue pegado a nuestro rastro. Estoy a punto de decir algo, pero me invade una sensación de ridículo infantil y me aguanto. Las luces de las farolas de los arrabales del pueblo ya matizan algo la desconocida antorcha, pero yo no salgo de mi asombro. Por fin el coche gira para encarar la entrada a la cochera y mi padre, que por fin tiene linea visual con el ovni, dice:

«Hay que ver que hermoso está el lucero esta noche.»

El lucero, que es como en los ambientes rurales de España se suele llamar al planeta Venus, es el objeto más brillante del cielo nocturno, después de el sol y la luna y mucho antes que los siguientes que son, por este orden creo, Júpiter, Sirio y Marte. Una vez leí, aunque esto no lo he comprobado, que con las condiciones apropiadas de oscuridad (luna nueva) y ausencia de obstáculos grandes, Venus es, junto al sol y la luna, una de las tres fuentes de luz extra terrestres que pueden hacer que los objetos arrojen sombra.

Venus sigue siendo a día de hoy objeto de numerosas confusiones con ovnis. En campo abierto y con noche cerrada, si uno se mueve por un terreno sinuoso en planta y rasante, tiene la viva impresión de que una luz de brillo descomunal lo sigue a todas partes. Doy fe de ello con el testimonio de este recuerdo de mi infancia, que de la forma relatada quedó grabado en mis circuitos neuronales.

Ciudadano, súbdito, esclavo

ciudadano subdito esclavo

¡Ciudadano, súbdito, esclavo!

Me preguntas ¿qué es la vida?

Digiero la comida

Cierro el grifo del lavabo

Resoplo y concluyo: “NPI”

Solo sé, eso sí,

Que, como yo y mi caballo

Te irás sin querer, con lo tuyo

Un día ignoto, lejano y carmesí

Mientras cae la lluvia de mayo

Eso está a tomar por saco, espero,…hortelano

Ciudadano Paco Caminero

El orate que asó la manteca

Dijo con mucha razón:

“¡Date!: la vida es el tiempo y el corazón

de una canción tocada al piano

que va desde Lima a La Meca”

Disfruta; no te atormentes

Te abrazaría como a un hermano

Aunque me mires con cara de asco

Y me eches un responso

Tu mano contra la frente

Tapa las letras del casco,… sultana

Ciudadana Petra Carrasco

Tu cuatro por cuatro

Salva el barro de la M-40

Polvo, cartones y alcanfor

¡La circunvalación de España!

Aquí ya solo cuenta

Desde los reyes godos

Llegar primero a la venta

¡Gas al cacharro, tizne al retrovisor!

Dicen que no hay perol para todos

No te hagas caldo la cabeza,… paisano
Ciudadano Romualdo Breza

¡El que venga detrás que arree!

Es el dicho que lo peta

Todo quisque se lo cree

Pero al llegar a la meta

Y rebañar con ansia el socarrao

Ves que había gachas para todos

En este inmenso fregao

Y como libros ya nadie lee

Te dices que lo pasao, pasao

Y bebes sola el café rancio, hermana

Ciudadana Marifé Amancio

Tocino y velocidad

el mundo es matematicas y electricidad

Va uno soltando amarras, así, como quien no quiere la cosa
En un pispás, adiós al paraíso de la infancia, al país de Nunca Jamás
Allí seguirá Peter Pan, jugando al poliladra y al churro, churrera
Sacando frendis del redondel con su chavo de hierro
Y cambiando estampas de animales y futbolistas
Con la nueva generación de chavales
Roberto Martínez por Panadero Díaz, el okapi por el lobo de crin
Pegamento de harina con agua, papel de charol y ovejas con cencerro
Era, entonces, todo, juego y bocadillo de mortadela, lo que ahora es fin
De un sueño del que se va despertando a base de hostias
Y los padres, de dioses a tontos del carajo de la vela
Cuando cuaja el remolino confuso de la mocedad
Tocino y velocidad

Hay que colgar la sotana de monaguillo y explorar el nuevo reino
Tantear a ciegas dónde empieza y acaba todo, asaltar el castillo
Pillarse los dedos una y mil veces con la tapa del piano
Acostumbrarse a comer harinosas y gachas
Simular firmeza al estrechar la mano
Encontrar amigos del alma que duran semanas
Contemplar la gracia divina del fundamento de las muchachas
Y ser tomado por sentimientos y ganas que, de crudeza, hierven
Dejando un rastro de granos secos y pelusa en la cara
Y marcas de eterno egoísmo y ridículo en las montañas y valles
Pero, ¡Ea! Saturno avanzó una cuarta y dejaste de ser zagal
Empieza mañana el gran baile de disfraces
La vida te está esperando, no le falles
Esta es la gran verdad
Tocino y velocidad

Ponte raudo la máscara que todo lo tapa, traje y/o corbata
Pavoneo y ruido, furia y farándula en la pista, aleteo
Lustros que van entre pisotones, retoños y trabajos
Buenas vibraciones, mala pata
Noches bisiestas que llenan la conciencia de lamparones
Dicha y duelo, hierba y granizo
Apariencias, altibajos
Si vienen curvas, volantazos
Sol y sombra
Si vampiros, ristras de ajos
Nubarrones
¿Has caído en la cuenta? Eres ya un señor de cincuenta
Hernias, próstata, riñones, y en la boca sequedad
Tocino y velocidad

Y se va sospechando el día de la temida visita
Se adelanta, incluso, y se deja ver por el rabillo del ojo
Te asusta con su hedor y ropajes. La rehuyes
Protestas que no le habías dado cita. Alarma, enojo.
Pero ella insiste y su agenda es tremenda
La vas asumiendo, comprendes, intuyes
Que forma parte de tu encomienda
Que conoce al Peter Pan de tu puericia
Que vino para quedarse y tú no puedes elegir
Te sorprendes platicándole  un día, sin acritud, sin malicia
Y te prepara para ir saliendo, con dolor, de un mundo
Que, como ella, no es mas que matemáticas y electricidad
Tocino y velocidad

Radio Marte

Si vienes a vivir a Marte

A la hora de la comida

En Radio Marte

Dan el parte

Cuentan cosas de la vida

De la gente del planeta rojo

Eligieron nuevo papa

Se arregló la pata un cojo

Se cosechó la patata

Se puso el alma en remojo

En nuestra terraza

con vistas al ecuador

sintonizamos la onda

y hacemos traza

de lo que pasa alrededor

que por cierto es la monda

Y si no, al tanto:

Se pregonaron cigarros

Se reescribió Lepanto

Se bautizaron mellizos

Astronauta perdió el tarro

Viejo es padre primerizo

La sonrisa se hizo llanto

Lo del cojo fue un postizo

¿Hace calor en Marte?

Según la parte

Aquí, junto a los volcanes

Se hacen caldo los flanes

Pero cerca del polo norte

No hay cristiano que soporte

Ni el condenado frío

Ni el horizonte baldío

Si vas a venir a Marte

Te recomiendo

Una burbuja de lona

Y sin remiendos

Una parcela en el valle

O una finca en el cráter

Con puerta siempre a la calle

Y desagüe para el váter